{"id":2943,"date":"2019-02-27T23:00:00","date_gmt":"2019-02-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T23:00:00","slug":"abogados-especialistas-en-seguros-de-vehiculos-madrid-espana","status":"publish","type":"publicacion","link":"https:\/\/belzuz.com\/en\/publicacion\/abogados-especialistas-en-seguros-de-vehiculos-madrid-espana\/","title":{"rendered":"Aplicaci\u00f3n del principio de culpa concurrente por falta o incorrecto uso de los elementos de seguridad obligatorios en el \u00e1mbito de la circulaci\u00f3n de veh\u00edculos a motor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ante la existencia de un hecho culposo, tendemos siempre a determinar r&aacute;pidamente qui&eacute;n es el culpable (causante del da&ntilde;o) y qui&eacute;n la v&iacute;ctima (el lesionado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La determinaci&oacute;n de &ldquo;causante&rdquo; y &ldquo;lesionado&rdquo;, nos lleva autom&aacute;ticamente a se&ntilde;alar qui&eacute;n tiene el deber de indemnizar y a qui&eacute;n, aplicando el art. 1902 del C&oacute;digo Civil: &ldquo;<em>el que por acci&oacute;n u omisi&oacute;n causa da&ntilde;o a otro, interviniendo culpa o negligencia, est&aacute; obligado a reparar el da&ntilde;o causado<\/em>&rdquo;. No obstante, y si bien es cierto que, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, los roles est&aacute;n claramente marcados, hay situaciones en las que &eacute;stos se desdibujan y se antojan ambiguos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta aparente ambig&uuml;edad se produce con asiduidad en el marco de los siniestros de circulaci&oacute;n. As&iacute;, dentro del &aacute;mbito de la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos a motor, y para el caso del conductor del veh&iacute;culo (ya sea autom&oacute;vil o motocicleta), el art. 1.1 del Real Decreto Legislativo 8\/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos a motor (en adelante, &ldquo;RDL 8\/2004&rdquo;), se establece que: &ldquo;<em>el conductor de veh&iacute;culos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducci&oacute;n de estos, de los da&ntilde;os causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulaci&oacute;n<\/em>&rdquo;. &Eacute;ste art&iacute;culo dejar&iacute;a claro sobre qui&eacute;n recaer&iacute;a la determinaci&oacute;n de la culpabilidad; no obstante, quedar&iacute;a por saber en qu&eacute; proporci&oacute;n es &eacute;ste culpable de la causaci&oacute;n del da&ntilde;o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una buena pr&aacute;ctica extendida entre abogados, y ante el conocimiento de un accidente de tr&aacute;fico, preguntar a sus clientes si llevaban abrochado el cintur&oacute;n de seguridad (en el caso del autom&oacute;vil), o si llevaban puesto el casco (motocicleta). Y es que la no utilizaci&oacute;n de los mismos, o su uso incorrecto, no es una cuesti&oacute;n trivial a la hora de calcular el quantum indemnizatorio que se deducir&iacute;a por haber soportado el hecho da&ntilde;oso, o lo que es lo mismo, ser la v&iacute;ctima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellas ocasiones en las que se circula sin hacer uso de estos dos elementos de seguridad obligatorios, la ley entiende que, al incumplirse la normativa, se ha cooperado en la agravaci&oacute;n del da&ntilde;o o, al menos, no se ha efectuado el esfuerzo necesario por intentar mitigar el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante esta situaci&oacute;n, resulta de aplicaci&oacute;n la figura de la &ldquo;culpa concurrente&rdquo;, a partir de la cual, si se demuestra que concurre en el siniestro la negligencia del conductor y del perjudicado (contribuyendo la actuaci&oacute;n de &eacute;ste a la producci&oacute;n del da&ntilde;o) &ldquo;se proceder&aacute; a la equitativa moderaci&oacute;n de la responsabilidad y al repartimiento en la cuant&iacute;a de la indemnizaci&oacute;n&rdquo; <strong>(1)<\/strong> .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este precepto, recogido en el art. 1.2 del RDL 8\/2004, delimita la reducci&oacute;n de las indemnizaciones hasta un m&aacute;ximo del 75%, lo que pondera, razonablemente, el alcance del principio de restitutio ad integrum o reparaci&oacute;n integral de los da&ntilde;os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda de que ser&aacute; un juez el que cuantificar&aacute; en qu&eacute; porcentaje se repartir&aacute; la concurrencia de culpas; si bien, corresponder&aacute; a la demandada la carga de probar que ha mediado un factor concurrente en la causaci&oacute;n de los da&ntilde;os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todo ello, es l&oacute;gico que, persiguiendo la reducci&oacute;n de la indemnizaci&oacute;n, la parte demandada intentar&aacute; alegar (sistem&aacute;ticamente) que la lesi&oacute;n o da&ntilde;o sufrido ha sido superior como consecuencia de que no se tomaran todas las medidas de seguridad exigibles (en este caso, la falta de uso del cintur&oacute;n de seguridad o del casco) sobre la base del principio de &ldquo;culpa concurrente&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda de que el primer consejo que podr&iacute;amos dar desde Belzuz Abogados, S.L.P. para evitar la existencia de una &ldquo;culpa concurrente&rdquo; por los motivos anteriormente expuestos, es el correcto uso de los elementos de seguridad obligatorios. M&aacute;s a&uacute;n, teniendo en cuenta que la no utilizaci&oacute;n de los sistemas de seguridad constituye uno de los principales factores de mortalidad en carretera en Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, y para el caso de que el siniestro ya se hubiese producido, teniendo en cuenta la gravedad de las lesiones que pueden derivarse de un accidente de circulaci&oacute;n, y las consecuencias jur&iacute;dicas y econ&oacute;micas del mismo, desde el <strong><\/strong> de Belzuz Abogados, S.L.P., recomendamos que, ante la existencia de cualquier indicio que pueda probar la concurrencia de culpas, sea un especialista el que determine qu&eacute; estrategia jur&iacute;dica seguir para que el quantum indemnizatorio final, sea el que legalmente corresponde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; font-size: 12px;\"><strong>(1)<\/strong> Audiencia Provincial de Barcelona (Sala de lo Civil, Secci&oacute;n 19&ordf;). Sentencia n&uacute;m. 33\/2019, rec. 484\/2017 de 28 de enero de 2019.<\/p>\n<\/p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":431,"template":"","categories":[],"area-de-practica":[],"publicaciones":[],"idioma-publicacion":[70],"areas-practica-publicacciones":[],"class_list":["post-2943","publicacion","type-publicacion","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","idioma-publicacion-espanol"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/publicacion\/2943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/publicacion"}],"about":[{"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/publicacion"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/431"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2943"},{"taxonomy":"area-de-practica","embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/area-de-practica?post=2943"},{"taxonomy":"publicaciones","embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/publicaciones?post=2943"},{"taxonomy":"idioma-publicacion","embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/idioma-publicacion?post=2943"},{"taxonomy":"areas-practica-publicacciones","embeddable":true,"href":"https:\/\/belzuz.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/areas-practica-publicacciones?post=2943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}