Repudio de la Herencia en Portugal – Régimen Jurídico, Justificación, Derecho de Representación, Consentimiento del Cónyuge y Formalización en el Extranjero

El repudio es un acto unilateral, irrevocable y formal (mediante escritura pública), por el cual el llamado a la herencia declara que no desea suceder al fallecido. No se trata de una renuncia a derechos ya adquiridos, sino de la decisión de no adquirir la condición de heredero.

  1. ¿En qué situaciones se justifica el repudio de la herencia?

1.1. Existencia de pasivo (deudas) superior al activo hereditario (bienes)

Cuando la herencia contiene deudas o responsabilidades fiscales que superan el valor de los bienes, el heredero puede repudiarla para evitar asumir dichas cargas. Aunque existe la posibilidad de aceptar la herencia a beneficio de inventario, el repudio sigue siendo una opción eficaz para quien pretende desvincularse completamente de la sucesión. La aceptación pura y simple implica responsabilidad ilimitada; la aceptación “a beneficio de inventario” requiere declaración formal al inicio del inventario.

1.2. Conflictos familiares o distanciamiento afectivo

Algunos herederos pueden preferir repudiar para evitar litigios familiares o cuando existe un fuerte alejamiento respecto al fallecido.

1.3. Planificación patrimonial y fiscal

Permite que la herencia pase directamente a los descendientes siguientes (por ejemplo, nietos), por razones de eficiencia fiscal o distribución familiar.

1.4. Protección del patrimonio propio

Los herederos con situaciones económicas vulnerables pueden repudiar la herencia para evitar que los bienes heredados sean afectados por sus acreedores personales, aunque la ley ofrezca mecanismos de protección, como la separación de patrimonios (acción de separación de gananciales, por ejemplo).

Es importante tener en cuenta que los acreedores del heredero que renuncia siempre pueden aceptar la herencia en su nombre, de acuerdo con lo previsto en el artículo 606.º del Código Civil Portugués, que contempla la subrogación del acreedor en lugar del deudor. La aceptación debe realizarse dentro del plazo de 6 meses, contado a partir del conocimiento del repudio.

Una vez pagados los acreedores del heredero que renuncia el remanente de la herencia no le corresponde a él, sino a los herederos inmediatos.

  1. Inexistencia de repudio parcial

En Portugal no es posible repudiar solo parte de la herencia: debe ser aceptada o repudiada en su totalidad.

  1. Efectos del repudio y derecho de representación

El repudio produce efectos retroactivos, como si el heredero nunca hubiera sido llamado. Los descendientes pueden representarlo, salvo límites legales.

El derecho de representación permite que los descendientes de un heredero que no pueda o no quiera suceder (incluido mediante repudio) asuman su lugar en la sucesión.
Esto significa que, si un hijo repudia la herencia de sus padres, sus descendientes (nietos de los fallecidos) son llamados a suceder en la proporción que le correspondería al repudiado, salvo que ellos también renuncien.
Sin embargo, esta representación tiene límites: solo opera en línea recta descendente y en la línea colateral hasta los hijos de los hermanos.
Si los descendientes son menores, el repudio y la aceptación de la herencia dependen de autorización judicial.

  1. Repudio y consentimiento del cónyuge

Si el heredero está casado bajo un régimen de comunidad universal o gananciales, el repudio requiere consentimiento del cónyuge (art. 1683.º del Código Civil Portugués), salvo en el régimen de separación de bienes. La falta de consentimiento determina la anulabilidad del repudio.

  1. Posibilidad de repudiar la herencia en el extranjero

Puede realizarse mediante escritura pública en un Consulado de Portugal o ante notario extranjero, siempre cumpliendo las formalidades portuguesas: documento escrito, acto notarial y mención de descendentes. La escritura extranjera debe ser legalizada (Apostilla de La Haya, cuando aplicable) y traducida.

  1. Conclusión

El repudio de la herencia adquiere una relevancia significativa en el ordenamiento jurídico portugués, constituyendo un mecanismo que permite al heredero salvaguardar sus intereses patrimoniales. Las situaciones en las que se justifica son variadas, destacando la protección frente a un pasivo excesivo, la gestión de conflictos familiares y la planificación patrimonial.

La articulación con el derecho de representación garantiza que el repudio no perjudique la continuidad de la sucesión en la línea familiar, mientras que las normas sobre el consentimiento del cónyuge protegen el equilibrio y la integridad del patrimonio conyugal.

En suma, el repudio es un instrumento útil y jurídicamente estructurado, cuya utilización debe ser evaluada caso por caso, atendiendo a los intereses del heredero, de la familia y de la propia sucesión.

Dada la complejidad de estas cuestiones y las posibles implicaciones legales, es esencial contar con el apoyo de profesionales experimentados en el área del Derecho de Familia, como Belzuz Abogados S.L.P. – Sucursal en Portugal.

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