El Derecho de Seguros y Caución en España en tiempos de inestabilidad económica e incertidumbre

El papel del seguro en tiempos de crisis

Durante los periodos de inestabilidad económica, el sector asegurador se convierte en un actor clave para sostener la confianza en el mercado. Sin embargo, también se enfrenta a un aumento de la presión y la conflictividad. Cuando las empresas experimentan dificultades financieras, los impagos, las quiebras y los retrasos en los pagos se multiplican. Este escenario genera un incremento notable de los siniestros y reclamaciones, lo que, a su vez, provoca un mayor número de disputas legales entre aseguradoras y asegurados.

En estos contextos, las pólizas de seguro pasan de ser simples instrumentos contractuales a convertirse en herramientas de supervivencia empresarial, ya que pueden marcar la diferencia entre mantener la actividad o caer en insolvencia. Sin embargo, para que cumplan su función de protección, es indispensable que se respeten escrupulosamente los deberes de información, transparencia y buena fe por parte de ambas partes.

El artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro (LCS) exige que todas las cláusulas limitativas de derechos estén redactadas de forma clara, destacadas dentro del contrato y expresamente aceptadas por el tomador. Esto evita situaciones de ambigüedad o abuso que, en momentos de crisis, pueden derivar en una pérdida injusta de cobertura. De hecho, tanto la jurisprudencia como la Dirección General de Seguros han reiterado que las cláusulas oscuras o confusas deben interpretarse siempre a favor del asegurado, reforzando el principio de protección del consumidor.

Igualmente, el deber de declaración del riesgo recogido en el artículo 10 LCS cobra especial relevancia en épocas de incertidumbre. El asegurado debe comunicar con exactitud todas las circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo. Cualquier omisión o inexactitud —aunque sea sin intención de engaño— puede implicar consecuencias graves: desde la reducción de la indemnización hasta la pérdida total del derecho a cobrar. En tiempos difíciles, cuando las tensiones económicas llevan a minimizar o alterar datos, este aspecto se convierte en una fuente habitual de litigios.

Por otro lado, la solvencia de las entidades aseguradoras adquiere una importancia estratégica. En un entorno donde los mercados financieros se vuelven inestables y los activos pierden valor, garantizar que las aseguradoras dispongan de recursos suficientes para responder a sus obligaciones es esencial.

Durante los períodos de mayor riesgo sistémico, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) intensifica su supervisión, controlando que las compañías mantengan sus ratios de solvencia y provisiones técnicas adecuadas. En casos extremos, la autoridad puede incluso intervenir administrativamente para evitar el colapso de una entidad, asegurando así la protección de los asegurados y la estabilidad del sistema financiero en su conjunto.

Finalmente, cabe destacar que la gestión del riesgo se ha convertido en un elemento central en la estrategia de las aseguradoras. La diversificación de las inversiones, la prudencia en la suscripción de pólizas y la revisión periódica de los riesgos asumidos son prácticas que permiten preservar la resiliencia del sistema asegurador español. En definitiva, en tiempos de crisis, el seguro actúa como un mecanismo de equilibrio: por un lado, protege al asegurado frente a la incertidumbre y, por otro, garantiza que las entidades puedan cumplir con sus compromisos sin poner en peligro su propia solvencia.

El seguro de caución: garantía de cumplimiento

El seguro de caución, regulado en el artículo 68 de la Ley de Contrato de Seguro (LCS), ocupa un lugar particular dentro del Derecho de Seguros, ya que su función no es indemnizar un daño, sino garantizar el cumplimiento de una obligación contractual o legal. En otras palabras, actúa como una promesa de que el tomador —quien contrata el seguro— cumplirá con sus compromisos frente al beneficiario. Si el tomador incumple, la aseguradora paga al beneficiario la cantidad garantizada y, posteriormente, ejerce su derecho de repetición contra el tomador para recuperar el importe abonado.

Esta característica lo diferencia del seguro tradicional y lo acerca, en ciertos aspectos, a figuras como el aval bancario o la fianza, aunque con ventajas importantes: no inmoviliza recursos financieros del tomador y no figura como pasivo en su balance, lo que mejora su capacidad de financiación. Por ello, en los últimos años, el seguro de caución se ha convertido en una herramienta muy valorada por empresas y administraciones públicas para garantizar el cumplimiento de contratos y obligaciones de diversa naturaleza.

En el sector privado, el seguro de caución también tiene una aplicación cada vez más amplia. Se utiliza con frecuencia en sectores de alta complejidad técnica y financiera, como la construcción, la energía, las infraestructuras, los servicios financieros, el arrendamiento o la compraventa internacional. En todos estos ámbitos, la caución funciona como un instrumento de confianza que asegura el cumplimiento de obligaciones contractuales —por ejemplo, la entrega de una obra, el pago de rentas o la ejecución de un servicio— y reduce el riesgo de incumplimientos costosos.

No obstante, el correcto funcionamiento de este tipo de seguro depende en gran medida de la precisión en la redacción de las condiciones contractuales. La definición de los supuestos que permiten la ejecución de la garantía, así como los plazos, límites y causas de exclusión, resultan determinantes para evitar conflictos entre aseguradora, tomador y beneficiario. Una cláusula ambigua o un procedimiento mal diseñado pueden dar lugar a ejecuciones injustificadas o a negativas indebidas de cobertura, generando litigios y tensiones financieras.

Durante los periodos de recesión o crisis económica, el papel del seguro de caución se vuelve aún más relevante y, al mismo tiempo, más delicado. El aumento de los incumplimientos contractuales eleva el riesgo de que las garantías sean ejecutadas masivamente, lo que puede poner en aprietos la liquidez y solvencia de las entidades aseguradoras. Por esta razón, la evaluación previa de la solvencia y fiabilidad del tomador es un paso imprescindible antes de emitir la póliza.

Conclusión

El Derecho de Seguros y Caución en España se encuentra en plena transformación. La combinación de incertidumbre económica, exigencias regulatorias, digitalización y sostenibilidad está redefiniendo la manera en que el sector opera.

En este contexto, desde BELZUZ ABOGADOS, S.L.P. como especialistas en Derecho del Seguro, se considera que el asesoramiento jurídico especializado se convierte en una pieza clave para garantizar que las aseguradoras y las empresas puedan adaptarse a los cambios sin perder estabilidad ni confianza.

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